Pollo al horno con patatas: jugoso por dentro y dorado por fuera
Receta de pollo al horno con patatas y cebolla: temperatura, tiempos, cómo conseguir la piel dorada y cómo saber que el pollo está bien hecho y es seguro.
La receta
- Raciones
- 4
- Preparación
- 15 min
- Cocción
- 65 min
- Total
- 80 min
- Dificultad
- fácil
Ingredientes
- 1 pollo troceado (unos 1,5 kg) o 4 muslos enteros
- 800 g de patatas
- 1 cebolla grande
- 1 cabeza de ajos
- 100 ml de vino blanco seco (o caldo de pollo)
- 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 2 ramitas de romero o 1 cucharadita de tomillo seco
- Sal y pimienta negra
Elaboración
- Saca el pollo de la nevera 20 minutos antes. Precalienta el horno a 200 °C con calor arriba y abajo.
- Pela las patatas y córtalas en rodajas de 1 cm. Corta la cebolla en gajos. Coloca ambas en la bandeja con la mitad del aceite, sal y pimienta, y mezcla.
- Hornea las patatas y la cebolla 15 minutos mientras preparas el pollo.
- Seca bien el pollo con papel de cocina y salpimiéntalo por todos lados. Colócalo sobre las patatas con la piel hacia arriba, junto con la cabeza de ajos partida por la mitad y el romero. Riega con el resto del aceite.
- Hornea 25 minutos, añade el vino a la bandeja (no por encima del pollo) y hornea 20–25 minutos más.
- Comprueba que el pollo está hecho: los jugos deben salir transparentes al pincharlo en la parte más gruesa. Deja reposar 5 minutos antes de servir.
El pollo al horno con patatas es uno de esos platos que alimentan a toda la familia con muy poco trabajo: el horno hace casi todo. Con unos pocos detalles conseguirás piel dorada, carne jugosa y patatas que absorben todo el sabor.
Las claves
- Seca bien la piel. La humedad impide que se dore. Usa papel de cocina sin miedo.
- Las patatas, primero. Necesitan más tiempo que el pollo; por eso adelantamos su horneado 15 minutos.
- El líquido, a la bandeja. Si mojas la piel del pollo con el vino, no quedará crujiente.
- No amontones. Si la bandeja está muy llena, las patatas se cuecen en su vapor en lugar de asarse. Usa dos bandejas si hace falta.
- Reposo. 5 minutos fuera del horno permiten que los jugos se redistribuyan.
¿Cómo saber si el pollo está bien hecho?
El pollo poco hecho puede transmitir bacterias como Salmonella o Campylobacter, así que conviene asegurarse:
- Con termómetro de cocina: el interior de la parte más gruesa, sin tocar el hueso, debe llegar a 74 °C.
- Sin termómetro: pincha la parte más gruesa del muslo. Los jugos deben salir transparentes, no rosados, y la carne debe separarse fácilmente del hueso.
Los muslos aguantan mejor el horno que la pechuga, que tiende a secarse. Si usas pollo entero troceado, puedes retirar las pechugas 10 minutos antes.
Buenas prácticas con el pollo crudo
- No lo laves. Lavar el pollo crudo no elimina las bacterias y salpica gotas contaminadas por el fregadero y la encimera.
- Usa una tabla y un cuchillo exclusivos para la carne cruda y lávalos con agua caliente y jabón después.
- Lávate las manos tras manipularlo.
Variantes
- Al limón: añade un limón en cuartos a la bandeja y su zumo al vino.
- Con verduras: pimiento rojo, calabacín o calabaza en trozos grandes, en la segunda tanda de horno.
- Con especias: pimentón de la Vera y comino frotados sobre la piel.
Conservación
Las sobras aguantan 3–4 días en la nevera. Desmigado, el pollo asado es perfecto para ensaladas, bocadillos o un arroz.